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Pongo a danzar
Pongo la nube a danzar sobre mi puño
Para agrandar sus constelaciónes a la noche
Ellas tienen aún el nombre que les dimos
Deben de estar gravitándo sobre sus cuerpos azules
Dando luz a los círculos de lunas
Y las estrellas hallan nuestros rostros permanentes
En los regresos de las aguas
Hacen fuego en los corazones formidables
Su perfección es fiesta de luces en las fuentes
Es remolino que viene en rayo desde el cielo
Entre las líneas imaginarias de los cerros
El pueblo yace acurrucado
Tiende su mano amiga a la altura del lucero
Fuego en sus pupilas tienen los amaneceres
La hebra que sujeta el torrente de ilusiones
Nada se desvanece en los añiles de las paredes
Ante lo que crea la estrella en la sed de los colores
Lo que refleja la luz, hace tiempo, es memoria
Es ida y regreso de un camino hecho río
Que la nube pone andar
Para hacer pensantes nuestros sueños.
del libro “Arte Regresivo” de José Pablo Quevedo y Raúl Gálvez Cuéllar. Ediciones Viernes Literarios
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